Ella apareció por sorpresa, me
esperaba que viniera pero como mi madre me dijo:” te ha cambiado la cara al
verla venir”. Pensé que solo era yo, que solo yo le quería pero me di cuenta
que no; vi en ella esa mirada de la que me había enamorado, esa sonrisa que no
me deja llevarle la contraria, esas miradas que hacen que el mundo se pare, y
no es un decir porque por unos segundos el mundo no pasa, las personas se
detienen a nuestro ritmo, todo gira ante nosotros, somos el centro de las
miradas, de las envidas(sobre todo me envidian a mí porque ya querrían muchos
estar en mi lugar). Tantas veces la vi despertar, fui mi primera imagen, mi
primer y último sueño y lo peor de todo es que me sigue pasando…ella sigue
siendo mi último pensamiento y me levanto pensando en ella y no entiendo la
razón y la verdad es que es la mejor incertidumbre que me ha pasado en mi vida.
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